21 ¡Del Tsunami, del Comercio en el Pacífico y más!

Escrito por cavilaciones el 10 abril, 2011

8 de abril de 2011

Me he pasado el mes de vago, no vayan a pensar que echado como camello rumiante en un oasis pero si muy sediento; eso sí, cansado por el trajín de un extremo a otro, entre un frustrado viaje a Orlando, un tour de seis días por Chiapas y otro por San Miguel de Allende y Querétaro con los días de puente obligados entre no viaje y si viaje y en la oficina… ni se dan cuenta; sacado de onda por los planes incompletos no sabía ni que hacer, y a veces, ni donde estaba, así me sentí, así se me acabaron los treinta y un días de marzo. Mes tormentoso sobre todo para nuestros vecinos del otro lado del Pacífico, el lejano Japón que las radiaciones nos lo están acercando al igual que la antigua Nao de China.

Antes de la independencia de México teníamos una relación muy amplia y conveniente con el oriente. El comercio nos hermanaba con muchas naciones del otro lado del Océano Pacífico. Por más de 250 años el intercambio comercial fluyó ininterrumpidamente con el trasiego de productos que venían de Sevilla para ir a Manila cruzando el continente americano desde Veracruz hasta Acapulco. Se interrumpió en 1815. Una parte de las mercancías se quedaban en Nueva España y lo demás seguía su viaje hasta su destino final, pa’ allá o pa’ acullá. Los productos novohispanos, sin querer queriendo, se subían a las carretas y terminaban haciendo la travesía transoceánica. La plata, cochinilla para tintes, semillas, camote, tabaco, garbanzo, cacao se mezclaban con barricas de vino y aceite de oliva de España y con espadas, dagas y encajes de olanda, Alemania y Génova entre otras cosas.

Cruzar el Pacífico era toda una proeza. El clima impredecible, y la aparición de tormentas explosivas o la carencia de vientos, calma chicha, esa en la pasaban los días en que no movía nada y las temperaturas subían a niveles deshidratadores, hacían los viajes pesados, agotadores. El escorbuto y el hambre se sumaban alegremente jugando una lotería de antemano ganada; era una plaga como la de las ratas que consumían buena parte de los alimentos que al final de buenas cuentas se convertían en parrillada argentina para tranquilizar la tripa. El Galeón de Manila o el Galeón de Acapulco, el nombre se lo daba el destino final, o popularmente “La Nao de China”, hacían el viaje en parejas. Seguían fielmente la ruta trazada por Magallanes y Elcano para ir a Manila. Para regresar a Acapulco se montaban en la corriente de Kuro Siwo que rodeando el Pacífico por el norte los llevaba a las costas americanas; en algunas ocasiones la escala en una pequeña bahía al sur de San Francisco llena de árboles, Monterey, California, era obligada para darle mantenimiento a los cascos de sus naves. Más o menos tres meses de ida y otros cinco de regreso. El fraile y marinero español Andrés de Urdaneta se lleva la medalla de oro por haber descubierto la mentada corriente y la inauguración de la ruta en 1565. Los piratas ingleses y holandeses amantes de lo ajeno y apoyados por sus gobiernos a pesar de su fama tormentosa y de pulular en las costas americanas en 250 años solo atraparon cuatro galeones. Del otro lado barcos japoneses también buscaban su tajada pirata (tanto que se quejan de nuestros “humildes” piratas toreros). Para 1600 los galeones no eran cualquier barquito, tenían alta tecnología en su construcción en lo cual los españoles eran magos y maestros que superaban con mucho a sus competidores europeos. El volumen del millonario comercio exigía buenos barcos y de buen tamaño. “La Concepción”, que naufragó en 1638, y el “Santísima Trinidad”, con eslora de alrededor de 50 metros desplazaban casi las dos mil toneladas. Las maderas duras de estos lares, México y Filipinas, y los aparejos de acero traídos de España ayudaron a construir mejores barcos. La mayoría filipinos y ocho novohispanos.

Asia completa convergía en Manila deseosa de intercambiar sus productos: China (seda en todas sus formas), Medio oriente (alfombras persas), algodón de la India, de Conchinchina (allá por Vietnam) y Japón abanicos, cajoneras y arcones, cofres y joyeros laqueados, peines y cascabeles, biombos, escribanías y porcelanas; de las islas Molucas, Java y Ceylán, especias como clavo de olor, pimienta y canela. Otros productos orientales se enrolaban en el viaje de retorno: lana de camello, cera, marfil labrado o tallado (figuras religiosas), bejucos para cestas, jade, ámbar, piedras preciosas, madera y corcho, nácar y conchas de madreperla, fierro, estaño, pólvora, etc.. La riqueza de la carga incluía cultura; el museo Franz Mayer está lleno de hermosas muestras. El intercambio cultural era pan de todos los días e impregnando Nueva España llegaba a Veracruz y de ahí a Europa. Por obra y arte de los contrabandistas parte de la mercancía salía para Perú,  todos lo veían pero nadie se daba cuenta (¿te suena?) para cubrir las demandas de la realeza peruana. Comercio millonario internacional (un promedio anual de 5.5 millones de pesos plata solo entre México y Filipinas). De aquí a Manila lo controlaban los grandes mercaderes novohispanos de la Ciudad de México y Puebla (conocidos como “almaceneros”) que aprovechando su millonaria aportación, 2 millones por viaje, imponían las normas y condiciones de las negociaciones mercantiles. A Europa todo entraba por Sevilla y lo controlaba la Corona Española. Se movían millones de pesos con alto riesgo de perderlos en una infausta jornada (¿alguna tormenta o tsunami del que no haya registro?) o perdiendo tiempo jugando a las escondidas para no caer en manos de cualquier pirata tuerto o cojo emboscado en las costas. Estos señorones de la plata no se la jugaban por menos del 300% de su inversión original. Por cierto, la plata acuñada en América, principalmente en México, era ampliamente reconocida y aceptada en Asia, era la divisa internacional por excelencia, aprecio que subsistió hasta con Don Porfirio. Se calcula que entre 1550 y 1800 Latinoamérica (Nueva España aportó el 80%) produjo 150 mil toneladas de plata. Un autentico tsunami plateado que arrolló a todo el mundo. ¡¿Nomásss?!

Hace muchos años en la revista “Muy Interesante” ¿se acuerdan de ella? leí sobre lo que un tsunami podría representar: poderoso mar que harto de ser ninguneado como Pacífico se alebresta al son de fuerzas sísmicas que surgen, con tamaños de terremoto de calificación 9, en lo profundo de ese Océano y que huye del epicentro a una velocidad que espanta y empujado por otros fenómenos generados por el mismo sismo se acelera y recorre grandes distancias en cuestión de horas; en la costa el mar retrocede a gran velocidad para dar la bienvenida a la ya enorme ola, sumarse a esa furia natural solo para llenar rápida y violentamente el enorme vacío dejado por esa misma traidora resaca arrasando nmisericordemente todo lo que se encuentra en la costa y sus alrededores. Algo pasa en este nuestro planeta que lo que se planteaba como remotamente posible en los últimos diez años ya lo vivimos dos veces: 2004 en Indonesia de consecuencias catastróficas sobre todo por la cuota de vidas que la marejada monstruosa cobró. El del once de marzo pasado, yo iba tranquilamente en avión hacia la capital de Chiapas, Tuxtla Gutiérrez, cuando un terremoto movilizó la furia marítima contra las costas del Japón devastando una gran superficie, llevándose vidas, casas, infraestructura urbana, barcos, aviones y que más les puedo contar cuando todo ha sido filmado con precisión y puntualidad oriental hasta el detalle y circulado a velocidad electrónica. Lo más grave está en el aire, depende de la habilidad y perseverancia japonesa para controlar el desastre de esas plantas termonucleares de producción de energía eléctrica. No me cabe la menor duda que lo harán con valor kamikaze con el honor por delante sin importar el riesgo de la salud y hasta de las vidas de los que ahí luchan denodadamente. Pero, ¿y los ingentes costos económicos que este desastre conlleva? Enormes y difíciles para ellos y aguas con todo lo que se refleje en el resto del planeta. Nosotros hemos convertido este mundo en una enorme aldea. El tiempo y las distancias se han borrado y el rebote de las ondas cualquiera que sea su naturaleza no dejan rincón olvidado, la velocidad es la que manda.

Mi tour por Chiapas, ya estaba tan encarrerado como el tsunami, fue el clásico; de Tuxtla Gutiérrez hasta Villahermosa visitando lugares, prehispánicos novohispanos y naturales, para regodear la vista y el espíritu. A pesar de ya conocer varias zonas de este hermoso estado tenía ganas de revisitarlo en plan turístico, guiado desde que pasan por ti en el aeropuerto. Es padre que alguien te espere con un letrerito con tu nombre, te sientes muy acá. Te despreocupas de las maletas, de las reservaciones del hotel, de la hora del tente en pie en el transcurso del ir y venir diario, de manejar (esto es lo mejor) y con lugar “reservado” en la próxima parada técnica digna de usarse. Es cierto que coarta un poco tu libertad para manejar los tiempos de visita en donde quiera que estés, pero con un plan de antemano bien estudiado vas a lo que vas. Además buscamos que el tour tuviera tiempos libres, “a tu aire” dicen los guías, ahí donde los queríamos. Nos metimos en este rollo tres parejas, amigos de toda la vida, lo que facilita mucho todas las cosas y el pasarla bien se da en automático. La enorme ventaja es que siendo seis, y fuera de temporada, la agencia nos asignó una cómoda Van turística, guía con carnet oficial, y chofer; estos cambiaban de acuerdo al lugar que visitábamos. Empezamos por el cañón del Sumidero con su paseo en lancha y la visita de un parque eco-turístico, presumen que es de los mismos promotores de Xcaret, ese bello parque acuático allá por Cancún. El embalse enorme, hermoso, muy limpio, donde los animales han recuperado su hábitat, aves cocodrilos changos. El buen ojo del lanchero nos enfocaba donde verlos; no crean que se trata de uno de esos titánicos lancheros acapulqueños tatemados como ébanos por el sol, hasta el tuétano, pelo rizado oxigenado y untados de aceite de coco de pe a pa, tan famosos por su habilidad de romeo en tanga con toda aquella turista de ojo verde, que quiere o se deja, los de visualizar y los de la billetera, navegando vetustas chalupas que te obligaban a vigilar el fondo para detectar cualquier filtración de agua adicional a esa que ya te cubre los pies hasta el tobillo. Lanchero de lujo con lancha de primera y motor ronroneador y potente, sin toser ni quejarse ni llenando tu ambiente de gasolina medio quemada, chalecos salvavidas que hasta ganas te dan de usarlo. La calidad de los servicios turísticos es de llamar la atención. Esta experiencia, este viaje por una Chiapas que conocí antes de 1994, antes del Comandante Marcos, da mucho para contar y sobre para comparar dos épocas, no soy ningún experto en temas socioeconómicos pero lo que salta a la vista salta, así que permítanme dejar el relato para mejor ocasión.

Y para que se retuerzan muchos de envidia, que tal esa mujer, Subsecretaria en la PGR al frente de la SIEDO y que fue galardonada en Estados Unidos por otras señoronas, Michelle Obama y Hillary Clinton, por su valerosa dirección de esa oficina combatidora de la delincuencia organizada; fue propuesta por el presidente Calderón para sustituir a Chávez Chávez al frente de la Procuraduría General de la Republica, ni más ni menos que la Abogada de la Nación, propuesta que debe pasar por el Senado para ser ratificada como tal. Y Marisela se sacó la lotería, a caray… ya no porque esta parece que está quebrada (la magia del recomendado de la maistra mas burocratismo aderezado con compradrismo) le atinó al grande de Pronósticos: Procuradora de la Nación, espero que le vaya muy bien pues si a ella le va bien a nosotros también. Bravísimo por Marisela Morales Ibáñez. Joven, apenas en 1988 inicio su carrera como defensora de oficio en los juzgados penales del DF. Abogada de la UNAM y con maestría en Ciencias Penales con Especialización en Ciencias Jurídico Penales por el Instituto Nacional de Ciencias Penales (INACIPE). Supongamos que hizo su carrera en cinco años mas dos de maes-tría dan siete más 18 que tuviera cuando entro a la facultad ya tienen datos suficientes, calculen ustedes su edad. Parece que tiene experiencia para lidiar con las oscuras, truculentas y maliciosas redes de poder que seguramente operan en la Procu desde hace muchos, muchísimos años. Puesto difícil para proyectarse políticamente por las trampas que constantemente le tenderán desde afuera como desde el interior de la procuraduría. Si sale bien librada en los dos años calderonista que estará al frente de la oficina principal ya tendrá el PAN una figura con categoría nacional para proyectos futuros. Que su capacidad y la suerte la acompañen. Por lo pronto categoría ya la mostró además de una gran capacidad de convocatoria, díganme si no: la primera foto que se tomó como Procuradora está rodeada de MUJERES DIVINAS (así dice el pie de la foto del REFORMA), las senadoras Magaly Ramírez (PRI), Norma Esparza (PRI), Claudia Corichi (PRD), Ludivina Menchaca (PVEM) y Adriana González (PAN). Sin distingos de colores ni afanes partidistas, así empieza esta mujer su ciclo de primer nivel.

Ya lo saben, soy responsable de todo lo que aquí expresado.

Así de simple, ¿o no?

Eduardo

(Eduardo Gama Barletti)

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