11 ¡Nos llueve sobre mojado!
Escrito por cavilaciones el 30 septiembre, 2010Llover, llover, llover. Llevamos ya varios años que podrían ser muchos y que faltan quien sabe cuántos si de aguaceros de plomo quisiera yo escribirles. Llover a la antigüita, esa agua que nos cae de arriba para abajo, y que es tan antigua como la historia, como la misma tierra, y que nos trae empapados desde el copete hasta la punta de los pulgares desde hace ya dos meses, hablando solo de este año. En otros años igual nos ha acosado sin darnos tregua solo cambiando de paisaje para no encharcar tanto el mismo lugar. Pero este año ya se pasó de tueste, ya llovió y sigue lloviendo y seguirá lloviendo, sin importar el tamaño de la charca. Y no podemos dudar que el dios Tlaloc es sumamente democrático, afecta a todos los que puede sin importarle el que tiene por que puede y el que no puede tener aunque quiere. Todo el país desde el Río Bravo hasta Yucatán ha estado en espera de su tormentoso y acuoso proceder y rogando porque ese proceder sea benigno. Pero nada de nada, ya llegué y aquí estoy para lo que vine, para aguarles la fiesta. Tan, tan, y háganle como quieran.
Tlaloc, el buen dios, agarra parejo y destruye zonas residenciales plagadas, según pudimos apreciar en las fotos del desastre monterreyeno, de Mercedes Benz, Toyotas, Hondas, Cadillacs, y otros, carritos y carrotes, las ahora tan populares SUV, no digamos que viejitas o viejitos, todos ellos vehículos de modelos recientes si no es que del año. Muchos de ellos ahí, arrinconados, apretujados, con alguna que otra carcachita colada buscando la protección de los poderosos, como empavorecidos por lo que les cayó encima tan de repente, ora sí que les cayó del cielo, y hasta parece que se les cayó el mismo cielo, a pedazos, en forma de piedras. Cocheras y salones invadidos, mas de piedras que de tierra, como si se estuvieran escondiendo del torrente que las llevó ahí, ellas querían ir de parranda pero no tan ajetreada. Las calles horadadas hasta sus entrañas enseñando su triperío, instalaciones eléctricas y telefónicas, tuberías de agua y drenaje; los pavimentos se abrieron cobardemente ante el paso avasallador de los torrentes de agua que pasaban como locos en busca del cauce que por naturaleza les corresponde y que nosotros audaz y temerariamente les quitamos imponiendo nuestra prepotente naturaleza humana sin querer darnos cuenta de nuestro tamañito ante los designios de la madre naturaleza. Y que me dicen de las caras largas de los habitantes de la zona, de los afectados y de los no tan afectados, caras de miedo y frustración ante las perdidas enormes que sus buenos bienes sufrieron. En algunos, seguramente los menos afectados, hasta se vislumbraba una sonrisilla amargosa musitando entre dientes, “de la que me salve”. No se reportaron pérdidas más allá de las económicas, millonarias. Nótese que no se hizo mucho ruido para el acopio de recursos de primera necesidad. La mayoría de los afectados pudieron resolver sus problemas, no les faltó el apoyo de amigos y familiares, de recursos similares. Solidaridad a toda prueba y donde sea necesaria.
En el resto de Monterrey Alex y sus compinches aguaceros siguieron la parranda, reconocieron el Santa Catarina, se metieron a bailar en su cauce llevándose de corbata varias avenidas y casi cubriendo los puentes que lo cruzan. Inundaron algunas zonas habitacionales de donde se rescató a algunos habitantes refugiados en las azoteas. El plan DN III de las fuerzas armadas entro eficazmente en acción. Tlaloc el demócrata no se olvido de sus principios democráticos y se traslado al sur, al oriente, al poniente, al centro de la república para ensañarse con todos y enseñarnos, el alcance de sus puños, la magnitud y potencia de su reino e implantar por todos sus lares su santísima voluntad. Como buen tirano que es hay que evitar a toda costa las quejas de porque a nosotros sí y a ellos no. Con esto nos dio por nuestro lado flaco y egoísta, ya saben, lo tradicional, “o todos coludos o todos rabones”.
Solo nos queda esperar en cualquier momento el chaparrón, pero Veracruz descubrió rápidamente la capacidad mutante del enano ese y que se le convierte en tormentón, platillo que hasta la fecha no se lo puede acabar. Les ha ido tan mal como al dueño del circo que hasta los enanos le crecieron. Tlaloc, y Karl, hizo de las suyas, armó la pachanga en grande con todas las bandas que a su paso por el norte levantó, solo las musicales, las otras se quedaron para seguir tocando su música matraquera. Y llenos de contento, el Papaloapan y otros ríos aportaron sus cauces, desde Coatzacoalcos y Minatitlán hasta los Tuxtla, Tlacotalpan, el puerto de Veracruz, muchas poblaciones más y una buena cantidad de municipios, que pusieron como carnada a sus habitantes, sus viviendas, casas modestas, otras a medio construir, hasta jacales (es una vergüenza que todavía tengamos a mexicanos viviendo así), sus terrenos de cultivos, sin haber levantado las cosechas, sus pastizales con todo y sus comensales, hatos de ganado, patrimonio familiar, de aquí pa’ allá buscando inútilmente la orilla o el puerquito nadando como loco, huyendo de las chicharroneras danzas de torrentes y remolinos. Nadie salió indemne, algunos perdieron todo otros solo una parte, otros se refugiaron en gimnasios, bodegas, auditorios, escuelas, bajo la tutela del gobierno estatal y en espera de la ayuda que buenamente se pueda recopilar fuera de la zona arrasada. Parece que en esta ocasión la respuesta de la población no ha sido tan copiosa como en otras ocasiones de acuerdo con las vehementes convocatorias que se estuvieron haciendo por TV y radio. La población carente de los recursos necesarios para afrontar la contingencia, ya sin agua ya sin alimentos, seriamente afectada en sus escasos pero valiosos bienes haciendo gala de su milenaria capacidad de resistencia, aguantando vara, demostrando solidaridad con su vecino, soportando al que menos tiene, apoyando las labores de abastecimiento, de rescate, convirtiendo las calles inundadas en canales y cursándolos con sus lanchas al servicio de la comunidad, apenas quejándose, reclamando la ayuda indispensable, reportando que los tenderos de la zona están vendiendo el garrafón de agua a 100 pesos, y triplicando, o más, el precio de otras mercancías. Y sin poder ir a trabajar, sin poder ganarse el pobre o abundante salario que les corresponde, ni con esto pueden contar. Y para recalcarles su desgracia todas esas aves y perros carroñeros que huelen la desgracia, de ahí mismo o de lejos, listos para la rapiña sin consideración, a esta plaga no se les ve, se le nota solo por lo que desaparece. Así Veracruz, así Chiapas, así Oaxaca, así Tabasco, son muchos los lugares afectados.
Y me pregunto cuándo jijos, como país, le vamos a poner remedio a estos desastres cíclicos, cuándo los gobiernos pondrán la mano sobre todos estos riesgos, no les pido que se enfrenten a la madre naturaleza, solo que se pongan a trabajar anteponiendo las leyes, usando los conocimientos, aplicando las ciencias, con decisión y constancia y de ser posible con prestancia. ¿Cuándo? El que mucho dice y poco hace mejor que no diga y se largue. Yo si quiero decir algo, plantear algo que puede ser el hilo negro. Conste que no hay nada nuevo bajo el sol.
Muchas de las zonas afectadas ya habían sufrido desastres. Pasado el temporal con la ayuda económica del gobierno, la mayoría de las veces pobre e insuficiente, con gran esfuerzo personal y familiar, añadiendo lana propia y poniendo la mano de obra, que debe decirse la obra de mano pero la costumbre…, poco a poco, ahí están de nuevo como por milagro, las viviendas, las raquíticas calles, los pequeños comercios, la comunidad viva en acción constante, de cosas peores nos hemos levantado, esfuerzo inútil, retando a la madre naturaleza “Como veras no te tengo miedo, ya estoy listo para la próxima”, reto audaz de alto riesgo y en algunos caso mortal.
Devolvámosle a la naturaleza los espacios que reconoce como suyos y que nos consta que son suyos. En esas zonas seguro hay espacios más seguros para reconstruir. Zonas altas en las cuales crear nuevos asentamientos urbanos. Que los municipios que conocen bien sus terruños propongan y que especialistas en la materia, geólogos-urbanistas-ingenieros-ecólogos y quien ustedes pudieran imaginar, haciendo a un lado el protagonismo que suele aquejarnos, los aprueben. Por qué no ofrecer ahí terrenos adecuados a todos los afectados, que los dineros gubernamentales para los desastres naturales se inviertan en terrenos con todos los servicios, que las localidades municipales a través del tequio.(m. Méx. Tarea o faena que se realiza para pagar un tributo-DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA) aporten su parte. Jesús León Santos, mexicano ganador del «Premio Nobel» (2008) de Ecología ya demostró que si funciona y funciona muy bien. Las labores de introducción de drenajes, de agua, construcción de banquetas, con el tequio, las otras instalaciones especializadas, luz-teléfonos, que las pongan, trabajo y materiales al costo, las grandes compañías monopolizadoras de esos servicios, por ejemplo CFE y TELMEX, al fin de cuentas terminan cobrando sus servicios. Estoy seguro que los colegios de Ingenieros, Arquitectos y de otras especialidades pondrían su granito de arena.
Diseñen una casa dinámica. Que el diseño permita hacerla en partes pero que desde la primera parte brinde todos los servicios indispensables para el bien vivir, que el gobierno construya la planta baja, lana-materiales-mano de obra y que con el tiempo los habitantes construyan el resto, complementar la planta baja y la planta alta. Que el diseño permita adaptar, con el apoyo de profesionales, esta parte a los requerimientos de cada familia. Seguro que cada familia le dará a la vivienda su toque de individualidad. Todos ellos nos han demostrado un amplio catálogo de capacidad creativa cada vez que improvisan sus casas, démosle la oportunidad de volver a demostrarlo. Guíenlos para que la construcción cubra con los requisitos de una buena construcción y quede dentro de los límites fijados en el proyecto, tanto en la unidad como en el conjunto habitacional al que pertenecerá. Ya verán, la comunidad se expresará, para bien, con toda la fuerza e iniciativa, ingenio y tozudez del carácter que todos los mexicanos poseemos. En peores sexenios lo hemos demostrado, los sexenales se van y nosotros nos quedamos.
Ya todo comenzó a fraguarse. El gober Fidel Herrera anuncio que algunas colonias de la ciudad de Veracruz, vía expropiación de las actuales, serán trasladadas a zonas más seguras y aptas para zonas habitacionales. De hecho el gober, político hábil y mañoso, se colgó una medalla que no es suya. La Comisión Nacional del Agua convenció al presidente Calderón, con un excelente programa, de no seguir metiéndole dinero bueno al malo reconstruyendo en esas zonas, cañadas, cauces y vasos secos de lagunas que en cuanto llueve el agua reconoce como suyos.
Pero yo insisto, no les den el paquete completo a los futuros beneficiados y necesitados, déjenlos aportar, déjenlos sentir que su participación es importante, y lo es, déjenlos y verán que el apego y cariño a su propiedad y a su colonia, a su estado y a México quedará plasmado en la calidad de los resultados. Ya les contare más de esto más adelante.
Ya lo saben, soy responsable de todo lo que aquí expresado.
Así de simple, ¿o no?
Eduardo
(Eduardo Gama Barletti)


